Poder Obedencial vs Fetichización del Poder. SI QUEREMOS, AHORA PODEMOS!

Tengo la necesidad de escribir unas líneas en relación a la propuesta lanzada el pasado viernes 17 de enero a la sociedad española y presentada por Pablo Iglesias, “Podemos”.

Desde mi punto de vista, en el conjunto de los movimientos ciudadanos, sindicatos y partidos políticos de la izquierda en Europa se da un fenómeno histórico en el que esta naciendo una izquierda emergente, nueva, con nuevas formas, nuevos discursos, nuevas utopías, que si quisiéramos buscar su origen tendríamos que remontarnos a los inicios del 2001 cuando se explicitó en Porto Alegre un nuevo movimiento mundial en el seno del Foro Social Mundial. Este movimiento, Altermundista, con sus altibajos y formas de organización nuevas y diversas ha sido quien situó las bases del discurso antineoliberal que posteriormente cristalizó en el 15M y en multitud de plataformas y colectivos de nuevo tipo. Y de aquellos lodos estos barros, en sentido positivo, ya que la iniciativa de “Podemos”, presentada entre otras personas por Pablo Iglesias, la asocio a un intento de cristalización en el terreno electoral de lo surgido del 15M.

Como decía, esta nueva izquierda emergente, coexiste con la vieja izquierda, esa que ante la implacable hegemonía que ostenta el capitalismo financiero y el patriarcado, más allá de revisar sus planteamientos e intentar actualizar sus formas y discurso, opta por una de estas dos vías, o bien reafirmarse en sus planteamientos y considerar que es la sociedad la que está equivocada o bien aquella que ante esta victoria tira la toalla ideológicamente y se sube al carro de las tesis neoliberales.

A la segunda no quiero dedicarle más que esta línea. La socialdemocracia en Europa ya no tiene espacio político. La derecha hace lo mismo mejor y de forma genuina. Tal vez con algún tinte social que resulta incompatible con su política económica neoliberal y patriarcal.

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A la primera, aquella que se reafirma en sus tesis y análisis sin incorporar los nuevos planteamientos surgidos en el entorno del movimiento Altermundista, a esta me quiero dirigir, junto al resto de personas que han visto en el 15M una esperanza que a medio plazo puede proyectar cambios en la sociedad, como los que le atribuyo a esta propuesta de “Podemos”. Para ser rigurosos, cabe decir que mucha de la gente que participa en organizaciones que se sitúan en el bloque de la izquierda “histórica” participa de forma proactiva intentando actualizar tanto el pensamiento como las formas de acción de sus estructuras, consiguiendo pequeños avances que en el conjunto todavía se antojan insuficientes en relación a la apremiante necesidad de cambio.

Siendo que provengo de tradición comunista, y sin renegar en absoluto de mis orígenes, estoy convencido de que hemos de reflexionar sobre cómo han resultado las experiencias socialistas del este y los errores cometidos. En este punto, hay que agradecer las aportaciones de Enrique Dussel y otros autores y autoras que han identificado algunos de los errores cometidos por la “vanguardia rusa”. En uno de sus libros más clarificantes el profesor Dussel enumera “20 Tesis de Política” (1) a través de las cuales desarrolla los principios filosóficos sobre los que se sustentan las experiencias socialistas del siglo XXI en SurAmerica. Entre ellos, a la hora de definir los elementos claves para gobernar desde una concepción socialista, plantea muy claramente la contraposición entre “Poder Obedencial” y “La Fetichización del poder”.

De forma muy resumida y seguramente imprecisa, la Fetichización del poder consiste en la perversión del principio de que “el poder reside en el pueblo”, pues el gobernante se legitima a través de un proceso de democracia delegada, y éste se autoatribuye la capacidad de gobernar sin tener en cuenta el pueblo. Es decir se gobierna desde la concepción de que el poder reside en quien ha sido delegado y no en el pueblo que es de donde emana. En la derecha nos resulta muy sencillo detectar esta concepción de gobierno, pero en la izquierda nos cuesta un poco más. Pues bien, considero al igual que Dussel y otras, que en este error cayó la experiencia Socialista de la Unión Soviética y caemos todavía los partidos comunistas y socialistas del conjunto de Europa, herederos del centralismo democrático.

Por el contrario el “Poder Obendencial” nos exige un permanente flujo de comunicación bidireccional entre quien ha sido elegido para ejercer el poder de forma delegada y quien ostenta realmente el poder, el pueblo. Sometiendo al gobernante a la voluntad popular. De este principio se extrae la articulación de la Participación Ciudadana Protagónica como elemento fundamental complementario de la necesaria Democracia Representativa para articular la participación en nuestras sociedades masificadas.

Este es uno de los grandes errores que todavía cometen quienes ostentan los cargos de dirección de los partidos políticos del espectro de la izquierda y que con mayor énfasis señalan quienes desde una voluntad renovadora reniegan de “las viejas estructuras” como herramientas válidas para el necesario cambio político.

Desde nuestra incapacidad, los partidos comunistas y socialistas europeos, nos esforzamos por no desfallecer y reinventarnos pero no damos con las teclas clave del cambio. Desde mi punto de vista una de ellas es la necesaria revolución organizativa que sustituya la “Fetichización del Poder” en el interno de las organizaciones por la concepción de “Poder Obedencial”. Y esto requiere cambios organizativos sustantivos.

No podemos demorar más atender a las demandas de participación que exige la ciudadanía, es más, hemos de ser proactivas por aprovechar esta demanda y consolidar las bases de una nueva concepción de la democracia que se aleje de su versión liberal, para avanzar hacia una democracia real, directa, participativa, protagónica. Uno de los lemas que más ha transcendido del 15M ha sido el de “No nos representan”, mayoritariamente dirigido a los dos partidos que se han venido alternando en el poder, el PP y el PSOE, pero no hemos de perder de vista que la opción de Izquierda Unida y otras ya estaban presentes en la sociedad cuando se proclamaban estos eslóganes. Es decir que no se acaban de visualizar como opciones válidas, tal y como existen hoy.

Se convierte en urgente articular unas herramientas partidistas que incorporen de raíz el principio del Poder Obedencial en todas sus estructuras organizativas, y una piedra fundamental en esa construcción es la articulación de la participación directa de quienes forman parte del proyecto. No sólo en la elección de los cargos, sino en la toma de decisiones cotidianas, teniendo en cuenta además que el desarrollo de las herramientas tecnológicas hoy nos lo permite.

Este precisamente es uno de los elementos, entre otros, que viene a poner de relieve la propuesta de “Podemos”.

En la hoja de ruta propuesta por “Podemos” se incorpora la participación de la ciudadanía en la elección de las personas que desde las instituciones y de forma delegada ejercerán la representación de ésta, a través del procedimiento de las primarias abiertas a la ciudadanía. En este punto coincido con las aportaciones al debate que plantea Alberto Garzón en su escrito “DEMOCRACIA Y PRIMARIAS ABIERTAS” cuando hablamos de determinar quienes representaran a un partido político, pero en este caso hablamos de una candidatura unitaria que ha de contemplar la diversidad de quienes se sumen a ese proyecto.
Por otro lado “Podemos” propone que el programa político a llevar a cabo se elabore a través de la articulación de participación de la ciudadanía, a partir de unos principios básicos expuestos en su manifiesto, y que compartimos el grueso de personas que nos consideramos de izquierda antineoliberal y antipatriarcal en estos momentos, ya que se compone de consensos básicos ante los desafíos de la sociedad actual.

La izquierda en el estado español, y especialmente Izquierda Unida, tiene la oportunidad de sumarse a la propuesta que plantean Pablo Iglesias y otras, para introducir este elemento tan importante para la renovación de la política encaminada al socialismo del siglo XXI, en Europa.

Alguien podría preguntarse si no es posible hacer lo mismo sin tener en cuenta la propuesta de “Podemos”. Yo afirmo que no, pues sin un estimulo externo, que apele directamente a IU como ha sido el caso y que venga a poner en cuestión las bases organizativas de los partidos herederos del centralismo democrático, no parece que tengan necesidad de hacerlo.

La oportunidad de “abrirse” e iniciar un camino hacia una modificación de los principios organizativos hacia una Democracia Participativa y Protagónica, nos la brinda la propuesta de “Podemos”.

Por último señalar que “Podemos” no es la única propuesta en materia de convergencia en el terreno electoral que existe en el territorio español, por suerte contamos con los esfuerzos ya realizados de muchos compañeros y compañeras en el marco de Suma, la gente primero” o “Alternativas desde Abajo que son, al igual que “Podemos” esfuerzos por aunar las izquierdas impulsadas desde sensibilidades diferentes. Más allá de visualizarse como proyectos solapados, creo que lo inteligente es ver la complementariedad que se da en éstos, ya que cada uno de estos espacios sirven para realizar ese trabajo de “hormiguita” previo y necesario para la convergencia de todas las fuerzas.

Por la inclusión del principio de Poder Obedencial, por la necesaria convergencia de los movimientos de izquierda antineoliberales (anticapitalistas) y antipatriarcales, por la aplastante hegemonía neoliberal que esta condenando a la pobreza y a la exclusión a cada vez más personas decentes y por la defensa de los derechos humanos más básicos, se hace necesario que nos desprendamos de etiquetas, de soberbia, de viejas diferencias y que encaremos este proceso que se nos brinda con las mayores expectativas de quienes estamos decidas a tomar el poder para devolvérnoslo al pueblo.

SI QUEREMOS, AHORA PODEMOS!

Carles Fons Poquet.

Ciudadano participante del movimiento Altermundista, del movimiento sindical , y del espacio partidista.

(1) Mas info sobre los desarrollos de Enrique Dussel, visualizar el vídeo del artictulo Democracia sin participación, ¿es posible?. Sindicalismo del siglo XXI.