Aportación a la concreción de un Círculo de PODEMOS

Muchos son los artículos que han surgido desde que hace menos de tres semanas un grupo de personas comprometidas con su tiempo, apelara a la ciudadanía con una propuesta que consistía en un método de participación para configurar un contrapoder ciudadano a la “Troika” (Fondo Monetario Internacional, Comisión Europea y Banco Central Europeo) y sus ejecutores en el estado español.

Bajo la afirmación “PODEMOS”, se hizo una llamada dirigida tanto al conjunto de organizaciones que se posicionan en contra de las políticas de recortes, como a la ciudadanía que, padeciendo las consecuencias de estas políticas, no esta todavía organizada.
Para trasladar la propuesta se hicieron valer de un calendario, un manifiesto, una web, y el liderazgo social que quienes la presentaban habían sido capaces de generar.

El primer objetivo que se fijaron fué el de conseguir, al menos, cincuenta mil firmas en tres semanas. La propuesta generó tanto entusiasmo que a las veinticuatro horas ya se habían sobrepasado. Durante los siguientes días han comenzado a surgir núcleos autoorganizados de PODEMOS por todo el territorio del estado español, con el fin de recoger la propuesta y desarrollarla.

Al ser una tarea tan compleja, la de organizar un contrapoder ciudadano a la troika y sus políticas, los caminos que se han abierto en los diferentes ámbitos de la participación social son diversos.

Por un lado es una llamada a conformar una candidatura de las izquierdas de cara a las elecciones europeas. Complementariamente es una llamada a configurar un tejido ciudadano y ejercitar el músculo de la participación popular, para empoderar y activar a la ciudadanía, condición imprescindible para levantar ese contrapoder. Pero también abre un escenario posible para el encuentro de los partidos políticos del espectro de la izquierda de cara a unas elecciones municipales, autonómicas y estatales a medio plazo. Y todo ello para confluir en el desarrollo de un programa político abierto a la ciudadanía, capaz de revertir la actual correlación de fuerzas.

Es decir que nos invitaba a construir una UTOPIA común, de la ciudadanía, y por tanto alcanzable.

En cada lugar en el que se ha presentado la propuesta, el número de asistentes al acto ha sobrepasado cualquier previsión que se hubiera podido tener. Las cifras de convocatoria son muy motivadoras. Ha tenido mucho más éxito que cualquier otra convocatoria de “acto público” que se haya realizado por cualquier organización en mucho tiempo. En este sentido, es cierto que el paso de Pablo Iglesias por diversos programas de TV ha influido en su liderazgo, pero más allá de criticarlo, se trata de aprovechar la oportunidad que nos brinda tener a una persona situada en el centro de uno de los espacios de socialización más potentes que existen.

Para mi, una persona organizada y participante de diversos espacios políticos, PODEMOS representa una posibilidad de alcanzar la tan anhelada convergencia de quienes nos oponemos a las políticas neoliberales, practicadas por las instituciones financieras, las empresas trasnacionales y los gobiernos occidentales.
Desde mi punto de vista ya se ha conseguido un objetivo: Se ha conseguido un desbloqueo político, la dinamización de un debate sobre la posibilidad de reconfigurar las fuerzas para catalizar el desencanto, desde parámetros nuevas que implican nuevas formas de entender y practicar la política y además implicando a la ciudadanía en ello.

Para la primera tarea, se ha propuesto un método que contempla la elección de las personas candidatas a las elecciones europeas de forma unitaria entre las formaciones de izquierdas y de forma abierta a la ciudadanía. Y además, se propone la elaboración de un programa a llevar a las elecciones también abierto a las aportaciones de movimientos sociales, sindicales, partidos y ciudadanía, bajo un manifiesto de consenso ya existente.

Desde mi punto de vista este último es uno de los elementos cualitativamente diferentes a las propuestas que habíamos sido capaces de articular hasta el momento: La participación de la ciudadanía en la Política, por fuera de las organizaciones tradicionales.

Uno de los obstáculos, que nos encontramos, para el ejercicio de la democracia, actualmente, es la distancia que mantienen la gran mayoría de personas con respecto a las organizaciones, concebidas en otras épocas, para vehicular la participación democrática(1). Dicho de otra forma: la democrácia representativa no es capaz de implicar al conjunto de la ciudadanía en las decisiones colectivas que nos afectan a todas y a todos y ese espacio es ocupado por los poderes económicos, financieros y mediáticos.

Hay quien sostiene que llamar a la participación “por fuera de las organizaciones” que ya existen para tal fin, es alentar la no-organización de la ciudadanía en éstas. Yo discrepo frontalmente con esta idea, básicamente por dos motivos, en primer lugar por que hago la lectura de que habiendo mutado las relaciones sociales de la forma en que lo han hecho, en estos momentos hay posibilidad de articular la participación de la ciudadanía directamente en las instituciones y de forma complementaria a las organizaciones; y en segundo lugar porque esas mismas organizaciones no son capaces de ilusionar y motivar la participación de la gran mayoría de la ciudadanía, en gran medida debido a su falta de actualización de los análisis y las propuestas. La necesaria corresponsabilización de todos y todas en el ejercicio de la democracia nos obliga a impulsar de forma decidida la reapropiación de la política como ejercicio de ciudadanía.

Es lo que en otros lugares del mundo han llamado Poder Popular(2). Una estructura institucional, complementaria a la representativa y reconocida oficialmente, destinada a incluir la participación de la ciudadanía en los diferentes ámbitos de gobierno de un país. Como si el tronco de la democracia se compusiera de dos brazos el representativo y el participativo.

La diferencia con otras fuerzas que proponen la democracia participativa es que se ha asumido el reto que supone organizarse bajo este principio internamente. Esto generará contradicciones, desencuentros, errores, pero hemos de ser capaces de superarlos colectivamente, ya que la utopia compartida que tenemos por delante merece ese ejercicio de responsabilidad.

Poder ObediencialOtro de los principios políticos nuevos que introduce esta propuesta, sustancialmente diferente de otras ya existentes, es el modelo de ejercicio del Poder que se propone. Mucho se ha discutido, reprochado y alabado, sobre el “cómo” se ha planteado la propuesta. Más allá de especulaciones intencionadas con el fin de confundir, el modelo de ejercicio de poder que se propone es el Poder Obediencial(3) que proponía el Subcomandante Marcos, desde las montañas del sureste mexicano en el año 1994, cuando decía aquello de “Mandar obedeciendo”, o “Aquí manda el pueblo y el gobierno obedece”.

De forma recurrente todas las personas que han intervenido en los diferentes actos de presentación de PODEMOS han puesto un espejo ante las personas asistentes corresponsabilizándolas del cambio político que hay que promover.
Cuando plantean un programa abierto a las organizaciones y a la ciudadanía, y vinculan el ejercicio de gobierno al empoderamiento ciudadano, que cristalice en un poder popular, están asumiendo que el ejercicio del poder va a ser fiscalizado y ejecutado por la ciudadanía. Es decir que las iniciativas de gobierno serán aquellas que cuenten con el apoyo ciudadano suficiente como para poder ser ejecutadas y por tanto se desecha, de facto, la posibilidad de incumplir propuestas de cambio político incluidas en el programa con el que se presentan a elecciones.

En la línea de remarcar aquellos rasgos de “nuevo tipo” que introduce PODEMOS, es importante señalar el uso del lenguaje. Se utiliza de una forma que conecta con la ciudadanía. Se describen los procesos que conforman el poder de forma sencilla, porque se apela a los problemas de la gente. Y además considero que se ha acertado con la reapropiación de determinados términos como son el “sentido común”, “las personas decentes”, “la patria”, la reivindicación de los derechos humanos y otros conceptos claves, redefiniéndolos o devolviéndoles el sentido originario sin las connotaciones perversas introducidas por la ideología predominante. Con esto se ha conseguido que parte de la ciudadanía no movilizada se identifique con las situaciones de injusticia señaladas y también su empoderamiento en base a la defensa de principios básicos.

Con todo lo anterior y desde la humildad que me motiva a realizar esta aportación en la difícil tarea de imaginarnos la concreción de un movimiento político de nuevo tipo, propongo lo que de forma complementaria a otras podría ser una forma de organizar un núcleo local, o círculo, de PODEMOS:

Como criterios generales hemos de tener presente que la estructura organizativa ha de responder, entre otros a:

– La elaboración de un proyecto político participado por organizaciones y ciudadanía del ámbito en el que se actúe, teniendo en cuenta las diferentes dimensiones territoriales que nos afectan, a saber: municipal, autonómica/nacional, estatal y europea.

– El desarrollo de una línea de trabajo que tienda a la convergencia en materia electoral, a la vez y de la mano de la conformación de un tejido ciudadano sólido fruto del empoderamiento político ciudadano. Y esto ha de tener su reflejo en el funcionamiento interno del Círculo PODEMOS, es decir, la necesidad en mismo grado de importancia de la articulación de unas instancias representativas y de otras participativas. Que garanticen el máximo nivel de democracia posible en la toma de decisiones que el colectivo haya de adoptar y promover, en todos sus niveles.

Como ejercicio de concreción y ejemplificación y sin pretender limitar la capacidad de imaginación que requiere el reto que hemos asumido, un Círculo de PODEMOS podría llevar a cabo algunas de las siguientes propuestas:

• Con el fin de interconectar la indignación de la ciudadanía y establecer espacios de encuentro que posibiliten una toma de conciencia colectiva, y de esta forma experimentar que los problemas colectivos se resuelven con soluciones colectivas, podrían ponerse en marcha Comedores Sociales y Alfabetizadores (o llámesele como se considere). Estos cubrirían la función paliativa de resolver la situación de muchas familias que están siendo expulsadas del ejercicio de los derechos humanos más básicos y la función revolucionaria de posibilitar una alfabetización política y económica necesaria para la conformación del futuro poder popular.

• En la misma línea alfabetizadora podrían ponerse en marcha espacios de dinamización cultural en los que se promuevan diferentes formas de expresión artística al servicio de la comunicación política, tanto para personas adultas como para las personitas del futuro: Exposiciones públicas y gratuitas, cursos de aprendizaje de técnicas artísticas (teatro, pintura, escritura, fotografía, diseño,…) ferias populares, clubs de lectura…

• Grupos de ciudadanos y ciudadanas que comiencen a contactar con otras organizaciones, de todo tipo (asociaciones de vecinos y vecinas, de comerciantes, culturales, fallas, sindicatos, etc.) para promover, de forma abierta, un espacio común de elaboración de proyecto de pueblo o de barrio/ciudad que posibilite un futuro frente convergente con miras a las próximas citas electorales.

Observatorios ciudadanos de diferentes materias que posibiliten la conformación de ese tejido ciudadano embrionario del poder popular, a la vez que posibiliten la alfabetización política y económica necesaria, como pueden ser, entre otros:

o Observatorios ciudadanos de los Presupuestos Municipales, ejerciendo el derecho de información pública, directamente o a través de los representantes en el gobierno. Que fiscalice y controle la ejecución de los presupuestos, de forma que se posibilite una alfabetización económica mínima para la participación ciudadana en su decisión y gestión en un futuro.

o Observatorios de la Huella Ecológica del territorio sobre el que se actúe. La huella ecológica, de forma imprecisa, podría explicarse cómo el indicador del impacto ambiental generado por nuestra demanda de recursos existentes en nuestro territorio relacionándolo con la capacidad ecológica de estos se regeneren.

o Observatorios de Políticas de Igualdad. Que analicen el impacto que tienen las diferentes políticas llevadas a cabo por el gobierno desde una perspectiva de género, es decir, cómo afectan a hombres y cómo afectan a mujeres la aplicación de dichas políticas.

 Estas propuestas se realizan desde la voluntad de iniciar una “lluvia de ideas” con el fin de imaginar nuevas formas de organización y seleccionar aquellas iniciativas que mejor encajen en la realidad concreta de cada pueblo, barrio ciudad…, pero que tengan el elemento común de empoderar a la ciudadanía y caminar hacia la convergencia de las personas decentes para frenar la ofensiva neoliberal a la cual estamos sometidos y sometidas la ciudadanía.

Carles Fons Poquet
Altermundista


(1)  Nota del autor: “Este hecho nos es un elemento totalmente achacable a los partidos políticos, forma parte de un proceso de cambio de era, en el que nos encontramos una gran parte de la humanidad. Las relaciones sociales, económicas, políticas, culturales se han globalizado por los avances tecnológicos en materia de comunicación e intercomunicación. De hecho la propuesta de PODEMOS es genuina de esta época, así como el Foro Social Mundial, ATTAC y otros ya que sin la herramienta de Internet no hubieran sido posibles.”

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(2) “¿Qué es exactamente el poder popular? Es el poder que emana del pueblo, pero no esa delegación simbólica, aguada y desabrida, de la democracia representativa, donde cada cierto período se cumple con el rito de elegir a supuestos representantes de la voluntad popular. No, en absoluto. El poder popular es el ejercicio efectivo, a través de la organización y la participación real, de la amplia mayoría de un pueblo en la decisión de los asuntos básicos que le conciernen. El poder popular es más, infinitamente más que la atención de los problemas puntuales de una comunidad acotada, el alumbrado público o el adoquinado de un barrio, la resolución de un problema específico del transporte colectivo de un sector urbano, o la instalación del agua potable o la edificación de una escuela en una comunidad rural. El poder popular es la democracia real, directa, efectiva, participativa del pueblo soberano, no sólo para atender problemas prácticos puntuales sino para definir y controlar la implementación de políticas macro a nivel nacional, e incluso internacional.”
Articulo “¿Qué es el poder popular?” de Marcelo Colussi.
http://www.aporrea.org/poderpopular/a41978.html

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(3) Articulo “Poder Obedencial vs Fetichización del Poder. SI QUEREMOS, AHORA PODEMOS!” Carles Fons Poquet.
http://www.lentoperoviene.org/blog/2014/01/21/poder-obedencial-vs-fetichizacion-del-poder-si-queremos-ahora-podemos/

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