Ante el nuevo escenario político, actuemos con inteligencia y complicidad.

bandera_syriza_republicanaEn primer lugar compartir mi alegría por los resultados de las elecciones del pasado 25M. Por que como he dicho en alguna entrada en las redes sociales, el éxito de las izquierdas en estas elecciones se ha dado en el terreno emocional, se ha demostrado que sí se pueden cambiar las cosas y que el miedo ha empezado a cambiar de bando.

Otro de los elementos muy positivos de estas elecciones es que se ha reactivado el debate, están apareciendo en el escenario político reflexiones muy interesantes, que desde el compromiso con las organizaciones clásicas intentan describir los fenómenos nuevos que se dan en la sociedad, prueba de ello son las que he podido leer de Alberto Garzón  y de otros compañeros y compañeras. De la misma forma estan apareciendo tambien reflexiones muy interesantes de gentes que proceden de los movimientos sociales y han realizado su primera experiencia electoral.

Que estamos en un paradigma político nuevo (todavía emergente), es algo que desde hace tiempo tengo identificado, gracias a mi pertenencia y participación en el movimiento Altermundista, concretamente en ATTAC. Pero esta realidad no acababa de verse con claridad por algunas de las fuerzas y agentes políticos desde la izquierda. Por tanto me alegro también de la irrupción de PODEMOS, porque viene a confirmarme percepciones, sensaciones, intuiciones que poco a poco se van convirtiendo en hechos. Como dice J. C. Monedero, PODEMOS “quiere ejercer de palanca” ante una izquierda que no acaba de conectar con la ciudadanía.

Una vez expresadas nuestras alegrías, expuestas las primeras reflexiones, leídas las aportaciones de otros y de otras, cabe actuar con inteligencia y saber gestionar el éxito colectivo y los éxitos de las partes.  Creo que una pregunta acertada hoy sería, cuales son los caminos que tenemos por delante, tras el ciclo electoral abierto por las elecciones europeas y sus resultados, el conjunto de las izquierdas transformadoras de este país.

Desde el respeto al resto de opiniones y convencido de que el debate ha de ser colectivo, expresaré mis opiniones en relación a la pregunta planteada.

El primer elemento a tener en cuenta es el de constatar que se abre un nuevo escenario político, con nuevos agentes y más diversificado. Este hecho no es nuevo en el panorama político del conjunto del estado, si lo es en el campo de la representación política institucional (en los partidos políticos). Desde hace ya un tiempo, han aparecido en la sociedad civil organizaciones de nuevo tipo con un discurso Altermundista, que con otras formas y otro discurso reivindicaban que la izquierda atendiera a lo que estaba sucediendo, incorporando nuevos elementos de análisis y nuevas propuestas para una nueva sociedad. Así en el 2001 se celebra el primer Foro Social Mundial, en el que se conforma un “espíritu”, una forma de entender y analizar el neoliberalismo patriarcal que rompe con los esquemas clásicos de una vieja izquierda incapaz de dar respuesta a la hegemonía neoliberal. Mas tarde, en esta latitud del planeta, ese “espíritu” se plasma en el 2011 en torno al 15M, y en estas elecciones hemos constatado el resultado en términos partidistas de esa nueva forma de entender la política. Cabe pensar que es necesario que se dé ese mismo proceso en el ámbito sindical, que constituye la tercera pata de la acción política ciudadana a nuestro alcance (pero esto es objeto de otro articulo).

Desde la constatación del nuevo escenario y su naturaleza diversificada, podríamos preguntarnos cómo hacer para conformar un frente común ciudadano de aquellos y aquellas que queremos transformar la sociedad y para qué. El para qué, esta más claro que el cómo, para superar en el estado español el denominado “Régimen del 78”. -En el cómo, Desde mi punto de vista tenemos que contrastar mucho cuales van a ser las estrategias. Y esta responsabilidad se la otorgo a todas las partes, a las gentes de PODEMOS, a las gentes de IU, a las de Compromís, a las de EQUO, Partido X, RED y otras fuerzas que estén en la misma clave de transformación social. Por mi parte uno de los acentos lo situaría en no confundir, convergencia, con unidad y mucho menos con homogeneización. Creo que cada una de estas fuerzas ciudadanas tenemos unas tareas que acometer en nuestras organizaciones y con ello estaremos contribuyendo a un “bien común de las izquierdas” de este estado.

Me centraré en IU y PODEMOS que son las que más conozco y tengo algunas propuestas.

Por lo que respecta a Izquierda Unida, creo que debemos ser justos y justas a la vez que criticas. Por una lado, en el apartado de fortalezas tenemos a una organización que ha sabido aguantar los años de travesía en el desierto, de hegemonía neoliberal, manteniendo la llamita encendida de las alternativas al sistema. Es una formación que recoge el conocimiento acumulado de la izquierda clásica y eso lo considero positivo. Como debilidades para el proceso que encaramos identifico la falta de actualización, por una parte importante de la coalición, de los elementos de análisis a la hora de caracterizar la nueva sociedad y las relaciones que en ella se dan, asi como en las formas de hacer política. Se tiene que hacer el esfuerzo de incorporar nuevas perspectivas, que le impriman otras formas la organización, por ejemplo cómo se realizan los procesos de elección de las personas que conforman los órganos, cómo se dan los procesos de decisión internos, cómo se va a incorporar a la ciudadanía a la participación en los asuntos públicos, son cuestiones a evaluar.

Por otra parte, PODEMOS es una fuerza de nuevo tipo, nacida en plena crisis del capitalismo del siglo XXI y como tal, cuenta con la fuerza emocional de haber realizado una experiencia electoral en apenas cuatro meses y haber sido exitosa. En ella se dan cabida gentes de muy diversa procedencia y recogen muchas de las reivindicaciones maduradas desde la eclosión del 15M hasta hoy. Pero también tiene sus debilidades. La más importante para mi hoy, es la de “aterrizar” en colectivos locales, dotarse de una estructura organizativa de nuevo tipo (en este sentido tengo algunas reflexiones publicadas tiempo atrás, cuando PODEMOS era tan solo una idea), y sobre todo saber gestionar el éxito obtenido en las elecciones. Hoy PODEMOS se enfrenta al reto de consolidar una organización, con las precauciones de ser un espacio muy “dulce” para el “entrismo” de gentes sanas y no tan sanas. La organización tendrá que generar sus propias defensas, y saber gestionar lo ingrato de la lucha continuada y comprometida con un determinado proyecto, en el que no siempre se obtienen resultados tan rápidos y exitosos como el de estas últimas elecciones. Saber gestionar el éxito, con humildad,  con asertividad, sin protagonismos excesivos ni arrogancias, es un reto nada fácil en un contexto no exento de ataques (de la derecha y de algunas izquierdas). Otro de los retos es pasar de un liderazgo casi individual, dada la estrategia electoral elegida, personificada en Pablo Iglesias, a un escenario de múltiples liderazgos, locales y sectoriales, ya que en la conformación de éstos no se pueden cometer los mismos errores que cometieron a quienes se critica, no es imposible en absoluto, pero tampoco fácil.

Por todo ello, lo fundamental es desde mi punto de vista, tener claro cuales son las tareas de cada organización y tener presentes los grandes trazos del camino común que tenemos que recorrer. No se trata de UNIDAD, ya que seria un error intentar fusionar dos estructuras organizativas de muy diferente naturaleza, además de que no seria sano para ambas. Tampoco se trata de HOMOGENEIZACIÓN del discurso, perspectivas y proyecciones, ya que seria contraproducente y eliminaría una de las fortalezas del conjunto, la riqueza de visiones existente.

Para mi la clave es la CONVERGENCIA sobre aquellos aspectos que consideremos fundamentales, conociendo e incorporando la aceptación de la diferencia y la diversidad y actuando con la complicidad de quienes tienen objetivos comunes. Que cada uno y cada una haga un trabajo individual de reflexión sobre qué podemos aportar y desde donde (habrá quien lo tenga claro ya, pues adelante!), cada organización hemos de centrarnos en resolver nuestras deficiencias y desde ahí aportar el máximo al proyecto común de las izquierdas. Un proyecto común que necesariamente ha de basarse en la búsqueda de un consenso de mínimos. Consenso que de forma aproximada podríamos tener ya identificado, (sólo hemos de leer los programas electorales de las izquierdas): caminar hacia un proceso constituyente que cambie las reglas del juego, modelo y forma de estado, participación ciudadana como eje vertebrador de la acción política y PAN, TECHO Y TRABAJO.

Adelante compañeros y compañeras, el futuro es nuestro si actuamos con inteligencia colectiva y complicidad!

Nota: Con el presente artículo no he pretendido abordar la complejidad del debate que se ha abierto tras la cita electoral del pasado 25M, hay elementos muy relevantes que no he abordado en este escrito, como el auge del fascismo en el conjunto de Europa, la carencia de un discurso claramente antipatriarcal o feminista del conjunto de las fuerzas (casi todas lo tienen supuestamente incorporado, pero ninguna hace de bandera de el, cuando yo considero que es necesario), el reto de la asunción de la libertad que supone la apertura de este proceso para todas y cada una de nosotras, y otros elementos de análisis, que iremos abordando a medida que podamos…