GANEMOS: FRENTE DE IZQUIERDAS O UNIDAD POPULAR?

Tras escribir el articulo ¡¡GANEMOS nuestros pueblos y nuestras ciudades!! y reflexionar colectivamente con diversos agentes que desde diferentes fuerzas políticas actúan en el ámbito local, me surgen algunas ideas que no quiero dejar de compartir.

De un tiempo a esta parte, la intensidad del debate sobre la convergencia ha aumentado. En ese debate muchos son los significantes (“palabros”) que se utilizan de forma indistinta para referirse al mismo proceso, y en otros casos, incluso, se utiliza el mismo significante para denominar procesos distintos. Para que no haya confusión delimitaré conceptualmente qué significado le doy yo a dos de esos conceptos, que son los que para mi, nos pueden dar la clave del trabajo que tenemos por delante.

En el contexto actual uno de los conceptos que menos se utiliza en los discursos es el de UNIDAD DE LAS IZQUIERDAS o FRENTE DE IZQUIERDAS, siendo que es al que se refieren muchos de los dirigentes de los partidos políticos clásicos. Para mi, este concepto, hace referencia a la concurrencia electoral conjunta de aquellas fuerzas y organizaciones que se sitúan en la izquierda ideológica.

Por otro lado tenemos el concepto de UNIDAD POPULAR. Este mucho más utilizado, aunque que desde mi humilde punto de vista considero que se hace un uso erróneo. Para mi la unidad popular hace referencia al empoderamiento ciudadano en torno a un proyecto común de país, emancipador y liberador, que contemple la unidad de las fuerzas de izquierdas más el porcentaje de ciudadanos y ciudadanas, que hoy están al margen de los procesos políticos en este país y que han de asumir la responsabilidad y el compromiso de participar activamente en el desarrollo de las políticas públicas. Es decir, la UNIDAD DE LAS IZQUIERDAS MAS LA MAYORÍA DE LA CIUDADANÍA. Aquella a quien hemos de conseguir cambiar su “sentido común”, secuestrado hoy por la lógica neoliberal.

Una de las ideas expresadas en el artículo citado al inicio del presente texto es que “La (verdadera) complejidad (de los procesos unitarios) está en las cesiones que se tienen que hacer en el plano organizativo, procedimental (…)” frente a quienes fijan la complejidad en lo programático mediante la repetición de la consigna, propia de otra época, de “Programa, Programa, Programa.”

El hecho de que ponga el acento en la cuestión procedimental, organizativa, tiene su explicación en que en el seno de las fuerzas destituyentes del Régimen del 78, existen prácticas democráticas y culturas organizativas muy diferentes. Tan diferentes que habrá que ver si es posible la convergencia ante una realidad tan próxima como lo son las elecciones municipales que se darán lugar en ocho meses, en mayo de 2015. Este es el verdadero reto ahora.

El conjunto de fuerzas que se sitúan en posiciones destituyentes del Régimen del 78, tienen retos propios por delante muy diversos. Desde el extremo de quienes han de asumir “el nuevo paradigma de la Participación Ciudadana” más allá de introducirlo en sus discursos, hasta el reto de quienes están configurando una organización política de nuevo tipo, con una ciudadanía en proceso de polítización creciente, que parte de unos marcos conceptuales muy básicos. Para que se den esos avances hay que tener audacia, voluntad política, habilidad y tiempo, mucho tiempo.

Y el tiempo en política no lo podemos obviar. El escenario que tenemos por delante, es el de configurar amplias plataformas electorales desde las cuales desplazar a la derecha de las instituciones y frenar así la destroza de “lo público” que están infringiendonos. Y esto lo tenemos que hacer en un plazo de ocho meses.

Hay quien podría pensar que es posible alcanzar la UNIDAD POPULAR en ocho meses, entre otros agentes aquellos y aquellas, ciudadanas empoderadas, que vienen de la experiencia de conseguir una entrada triunfal en las elecciones europeas en tan solo 4 meses. Pero la “masa crítica” necesaria, o mejor dicho, el numero de personas formadas y con capacidad para ocupar las concejalías de los  8.119 municipios que hay en el estado español, no son comparables con la elaboración de una lista de 54 personas para las elecciones europeas. El reto es mucho mayor. Por otro lado hay también quien alude a este concepto, teniendo en su imaginario la realidad del año 1931, como si no se hubieran introducido elementos nuevos que sustanciaran nuevos planteamientos. No, desde mi punto de vista (me gustaria equivocarme) la unidad popular no es un fenómeno que este maduro todavía, lo estará si somos capaces de trabajarlo. Pero necesitamos tiempo.

Tiempo tambien necesitamos para que cuajen proyectos de participación ciudadana en el seno municipal, que es uno de los objetivos compartidos. Pero ademas de tiempo tambien necesitamos que se den las condiciones para ello. Por un lado necesitamos que desde las instituciones se lleven a cabo políticas que promuevan la participación ciudadana, y por otro necesitamos es que exista una conciencia ciudadana mayoritaria que posibilite una respuesta a esa promoción de la participación. Es decir, que hay trabajo que hacer en los dos ámbitos, institucional y ciudadano. Y si el primero es fundamentalmente competencia de los partidos políticos, en la segunda cuestión, más compleja todavía, somos los movimientos sociales quienes más podemos hacer para realizar ejercicios de participación colectiva y crear músculo ciudadano. Desde la alfabetización política y económica, hasta la implementación de fórmulas organizativas, de metodologías que posibiliten la toma de decisiones colectivas con un alto grado de participación y operatividad en los procesos.

Conjugando todos estos factores, tiempos necesarios para que se den los procesos tanto en los partidos como en la ciudadanía; tiempos disponibles de cara a las citas que tenemos por delante; grado de maduración de los procesos en los que están inmersos los diferentes agentes y sobre todo la urgencia y necesidad de frenar y revertir las políticas que están siendo aplicadas en contra de la ciudadanía; a mi cada vez se me clarifica con mayor nitidez una determinada hoja de ruta, que vengo a compartir en este articulo.

Humildemente considero que la posibilidad con mayor factibilidad de cara a estas próximas elecciones es que los esfuerzos se den en el terreno de la UNIDAD DE LAS IZQUIERDAS o el FRENTE DE IZQUIERDAS ampliado, es decir que partidos políticos, movimientos sociales y ciudadanos y ciudadanas que quieran empujar en esta dirección, unan esfuerzos en torno a una candidatura y programa para estar en disposición de llevar a cabo iniciativas políticas y desarrollar una acción de gobierno que actúe en dos lineas fundamentales, por un lado que frene y revierta las políticas realizadas por las fuerzas del Régimen del 78 y por otro que desarrollen mecanismos de democracia participativa emancipadora, garantizando los elementos necesarios para su consecución, como puedan ser los procesos de formación ciudadana, las herramientas y los recursos necesarios para posibilitar las experiencias. PARA MI ESTE SERIA EL ESPACIO GUANYEM/GANEMOS.

De esta forma en cuatro años, tras haber concurrido a unas elecciones generales, haber realizado de forma decidida desde las instituciones y desde los movimientos sociales la labor de alfabetización económica y política, haber modificado las condiciones materiales de vida de la ciudadanía, y sobretodo haber cambiado el “sentido común” de la ciudadanía, estar en disposición de apelar a una UNIDAD POPULAR para avanzar hacia la liberación de los pueblos del estado español del neoliberalismo salvaje.

Creo que es posible, aseguro que es necesario, y advierto que es urgente, porque el tiempo pasa y la ciudadania más empobrecida se va quedando por el camino y porque el auge del fascismo lo será en función del vacío que dejemos las izquierdas en la conquista de nuestra utopía común.

Carles Fons Poquet.