ATTAC y la Política 3.0

ATTAC es un movimiento internacional de ciudadanos y ciudadanas por el control democrático de los mercados financieros. Otra forma de definirnos es como movimiento ciudadano de Educación popular para la acción en contra de las políticas neoliberales.

Estos son los ejes fundacionales de ATTAC, economía y democracia y alfabetización para la acción, y como tales han sido los que han guiado, de forma desigual en favor de la economía, nuestra actuación en la larga travesía en el desierto que ha supuesto la primera década del siglo XXI.

De un tiempo a esta parte en las sociedades europeas, y con mayor incidencia en Grecia, España y los países del “sur” de Europa, estamos asistiendo a un cambio de paradigma en la posición de la ciudadanía frente a la acción política, tanto la institucional como la que se ejerce en las calles.

En el año 2000, momento en el que el Pensamiento Único dictaba a la mayoría de la sociedad que la democracia liberal (representativa) era la única forma de gestionar políticamente una sociedad “democrática” y los movimientos de respuesta a esa afirmación no alcanzábamos a generar una opinión mayoritaria contraria, el Consejo de Administración de ATTAC-Francia redactó un documento, ATTAC y la Política (1.0), en el que pretendía fijar las bases de la relación entre ATTAC, como movimiento ciudadano, y los partidos políticos. Entendiendo que eran éstos últimos quienes ostentaban la responsabilidad en exclusiva del cambio político desde las instituciones, o dicho de forma más precisa, apuntaba la necesidad de “reapropiarnos del presente y del futuro de nuestro mundo” instando a la participación política de la ciudadanía, pero en un paradigma de democracia representativa.

Este documento, elaborado en los inicios de la creación de ATTAC, estaba más centrado en fijar la linea independiente de ATTAC respecto a la amenaza real de instrumentalización por parte de alguna fuerza partidista que al hecho de abordar cual era el papel de ATTAC en el conjunto del movimiento político del momento, pues como he señalado anteriormente se contextualizaba en una paradigma de democracia representativa y no cabía otra forma de influir sino era intentando impregnar a los partidos políticos de nuestras propuestas.

Por otra parte el compañero Antonio Fuertes, de ATTAC-Acordem (Cataluña), planteó en 2007 un documento que venía a revisar lo expuesto en el originario, también denominado ATTAC y la Política (2.0). En el avanzaba propuestas de superación del paradigma representativo con el espíritu de implicar de forma corresponsable a la ciudadanía en la gestión de la “res pública“, pero en un estadio primario de cristalización colectiva de la necesidad de cambio de paradigma y avanzando formas de organización ciudadana en el ámbito electoral, que aun valorando muy positivamente lo acertado de la aportación, situaba a ATTAC en un papel que desde mi punto de vista no le corresponde.

Gracias al esfuerzo colectivo de los movimientos ciudadanos, hoy, estamos en otro escenario político. Aunque el acontecer “oficial” de la política se resista a admitirlo (llegará un momento en que no tenga más remedio) el cambio de paradigma, desde la representatividad como método democrático por excelencia hacia la participación, se ha detonado y es imparable.

Y en este contexto es necesario que ATTAC nos preguntemos qué podemos aportar. Si en el paradigma de la representatividad política proponíamos “influir” en las fuerzas partidistas con nuestras propuestas, ¿debe ser esa misma nuestra posición cuando esta cambiando el paradigma? ¿No vamos a contribuir a empujar el paradigma de la participación?

Mi respuesta, con lo contrastado con compañeros y compañeras hasta hoy es que si, que si debemos empujar el proceso de cambio de paradigma. Pero la cuestión es cómo. ¿Cómo podemos desde ATTAC realizar esa aportación?

A continuación intentaré realizar una propuesta abierta a la discusión.

En una sociedad basada en el ejercicio de los derechos de ciudadanía, como motor de la acción política global, uno de esos derechos (y diría yo deberes) es el ejercicio de la política como actividad ciudadana. La democracia participativa hacia la que, queremos caminar, requiere de diversas condiciones a impulsar por los diferentes actores sociales que componen la realidad política.

Por un lado, y simplificando para no extenderme mucho, necesitamos a unos partidos políticos que se cuestionen su centralidad en la acción política institucional y se esfuercen en habilitar las instituciones para posibilitar la participación de los movimientos sociales de forma colectiva y la ciudadanía de forma individual en la acción cotidiana de gobierno, haciendo desaparecer las que no sean necesarias y creando las nuevas. Este es uno de los ejes del cambio de paradigma que reclamamos, no es posible, de forma integral, implementar fórmulas de democracia participativa en el actual entramado institucional.
Cómo muestra de ello tenemos que los órganos que más se podrían acercar hoy a la concepción de participación ciudadana en las instituciones, como son los consejos sectoriales (de la mujer, de mayores, de juventud…) cuando no han desaparecido o están desapareciendo, tienen limitada su función al hecho consultivo. Por el otro extremo tendríamos la necesidad de instaurar un cuarto poder (complementando los otros tres: ejecutivo, legislativo y judicial) que seria el Poder Popular o Ciudadano.

Por otro lado el avance hacia esa enunciada democracia participativa requiere que los movimientos ciudadanos realicemos ejercicio de “músculo ciudadano” que se corresponda con la habilitación de formulas para participar. En este punto hablamos de pedagogía política. De Educación Popular. Pero también de promover las herramientas que posibiliten ese ideario colectivo a través del cual cristalice la necesidad de participar en política a través de esos cauces.

Resumiendo, desde mi punto de vista, el papel que se proponía para ATTAC en un contexto de democracia liberal, es diferente del que podemos proponer en el impulso de la democracia participativa hoy. En uno nos auto-limitábamos, de forma acertada creo yo, a una posición de “influencia”, y ahora tenemos la posibilidad de contribuir de forma pro-activa, desde el ámbito ciudadano (sin entrar en el juego electoral partidista; lícito, pero no nuestro) realizando, con otros movimientos, ejercicios de participación ciudadana que preparen el terreno hacia un escenario de participación política ciudadana institucional.

Pues bien, en estos momentos en el estado español se esta proponiendo desde el Frente Cívico, instandonos a ATTAC a participar, de la elaboración de una herramienta CIUDADANA, que en la frontera entre lo ciudadano y lo partidista pero desmarcado absolutamente de objetivos electorales, nos sitúe al conjunto de movimientos ciudadanos a ejercitar ese “músculo ciudadano” y construir una herramienta que referencie y ejerza de catalizador de nuestras luchas y movilizaciones, y posibilite un ejercicio de consenso fundamental hacia el periodo político que estamos siendo capaces de generar entre todas.

¿Vamos a omitir lo que yo entiendo como nuestra corresponsabilidad en tanto que movimiento ciudadano, o por el contrario vamos a asumir nuestra parte y a contribuir en la medida de nuestras posibilidades, con humildad pero de forma asertiva?

¡¡¡Se trata simplemente de preparar las condiciones en la ciudadanía

para la implementación de la democracia participativa,

y de esta forma estar más cerca de reapropiarnos

todos y todas del presente y del futuro de nuestro mundo!!!