Desde Grecia hasta donde seamos capaces. El turno del estado español.

Las elecciones celebradas ayer en Grecia son sin duda alguna la explicitación de un cambio de rumbo político que viene gestándose en la ciudadanía europea desde hace un tiempo, y ha venido para quedarse y desarrollarse.

En términos históricos, la caída del muro de Berlín vino a consolidar la victoria del neoliberalismo, y como consecuencia de ello dos elementos han estado presentes hasta la noche del 25 de enero de 2015 en Grecia: La consolidación de la hegemonía cultural del neoliberalismo, a través de la estrategia del pensamiento único,  y la pérdida del pulso electoral de los partidos políticos que representan las ideologías situadas a la izquierda del socialiberalismo.
En Grecia ayer se le dio un vuelco a esta inercia que se había instalado en la Europa de finales del siglo XX y principios del siglo XXI.

Tras la caída del muro los aparatos de propaganda neoliberales se apresuraron a determinar que habíamos llegado al fin de la historia, afirmando que había llegado el fin de las ideologías. Y no fue hasta el año 2001 que desde Porto Alegre, en el primer Foro Social Mundial, se afirmó que OTRO MUNDO ES POSIBLE.

Cual fantasma que recorre Europa, se han extendido los elementos de análisis y las propuestas que desde el movimiento altermundista han venido desarrollándose a lo largo de esta primera década del siglo XXI, hasta que al fin han “cuajado” opciones partidistas que han conseguido configurar mayorías sociales a favor de un cambio de rumbo en las políticas, fundamentalmente económicas.
Cabe decir que este proceso no se ha producido exento de sufrimiento y muertes por parte de la ciudadanía, pues la estafa provocada por el capital financiero en connivencia con la derecha política y el socialiberalismo, ha golpeado de forma muy contundente a las clases populares del conjunto de Europa, con mayor incidencia en las del sur.

El siguiente paso en el escenario geopolítico europeo, es el estado español. El ciclo electoral que tenemos por delante nos sitúa en el ojo del huracán de ese cambio político que la gran mayoría de la ciudadanía anhela, pero que no tenemos asegurado.

Muchas son las opiniones que se están vertiendo a propósito de buscar correspondencias entre la gran vencedora SYRIZA y los partidos del estado español. Humildemente considero una verdadera miopía política esforzarse en esa línea. Las realidades del estado español y de Grecia son muy distintas y los agentes que componemos el sustento del cambio también. Por tanto lo digo explícitamente, no me interesa el debate de quien es más hermano de la formación griega.

Lo que si me interesa es dar con las claves que nos van a posibilitar estar a la altura política en términos históricos y corresponder al conjunto de la ciudadanía europea, contribuyendo con nuestra parte en el cambio político de Europa.

Y desde mi punto de vista, modesto, asertivo y con ánimo de abrir debate, algunas de las claves pueden ser:

– Ninguna fuerza política por si misma, en el estado español, va a ser capaz de traer el cambio político. Nos necesitamos todas las fuerzas que estamos a la izquierda del socialiberalismo.

Si bien hay fuerzas partidistas que están mejor situadas que otras en las encuestas y en la percepción útil de la ciudadanía, estas tienen debilidades muy grandes como pueda ser la falta de “cuadros políticos y políticas” intermedias que sustenten alternativas de cambio en todos y cada uno de los territorios y nacionalidades de nuestro territorio.

En esta cuestión, considero un error estratégico las maniobras de desmarque mutuas que están protagonizando tanto unos como otras.

– El cambio político no va a producirse prescindiendo de los movimientos ciudadanos.

Se me hace necesario recordar que casi la totalidad de las “cabezas pensantes” de quienes están dirigiendo cada uno de los procesos “nuevos” en los partidos políticos, provienen de tener un gran protagonismo en los movimientos ciudadanos. Desde la persona que esta liderando el cambio en Izquierda Unida, hasta quien ha elaborado el documento de base para la discusión de Podemos, pasando por la composición de los equipos de trabajo internos de ambas formaciones, nos encontramos que son gente que aunque estén trabajando hoy en espacios diferenciados provienen, la gran mayoría, de un trabajo conjunto durante años, en el seno de los movimientos ciudadanos. Incluso formaciones partidistas necesarias para el cambio político como pueda ser Alternativa Socialista, cuenta también en sus primeras líneas con gente que proviene del campo altermundista, con experiencia y protagonismo en los movimientos ciudadanos.

La unidad de las personas que nos situamos a la izquierda del socialiberalismo pasa por elaborar una estrategia conjunta entre partidos políticos, movimientos ciudadanos y sindicatos (de aquellas y aquellos sindicalistas que estén en clave rupturista y con voluntad de construir un escenario político de nuevo tipo).

En esta cuestión estoy expectante pues si bien es cierto que el momento al que hemos llegado y sobre el que estamos teniendo estos debates ha sido gracias a la valentía de gentes como Pablo Iglesias, Alberto Garzón, Tania Sánchez, Jorge García Castaño, Lara Hernández y otras, también lo es que no hubiéramos llegado a este punto sin las Mareas Ciudadanas, las Marchas por la Dignidad, la PAH, ATTAC y otros muchos movimientos ciudadanos que por naturaleza somos convergentes. En este punto decir que no creo que sean favorables al objetivo común las estrategias unilaterales que pueden ser entendidas como “demostraciones de fuerza” en un contexto de exigencia colectiva de unidad.

Se hace necesario preservar, mimar, cuidar y alentar el desarrollo de la acción de los movimientos ciudadanos por su papel en la articulación de la democracia participativa, objetivo político de consenso entre todas las fuerzas que queremos el cambio.

– El autoetiquetaje de izquierdas no garantiza que las propuestas lo sean, y a la inversa. El no autoetiquetaje de izquierdas no significa que las propuestas no lo sean. No le hagamos el trabajo más fácil todavía al capital financiero y a sus lacayos.

Desde mi punto de vista hemos de superar vicios provocados por nuestra inmersión cultural en el pensamiento único. Es decir, tomar la parte por el todo y sentenciar sin analizar de forma serena.

No tengo duda alguna de qué papel juega cada agente en el clásico escenario de juego definido por la izquierda y la derecha. Respeto, admiro y considero compañeras y compañeros a quienes han optado por otra estrategia, saliéndose del tablero. Estoy convencido que van a jugar un papel determinante e imprescindible para quienes si consideramos que reivindicar nuestra historia en términos ideológicos en nuestra acción política continua siendo importante.

– Lo importante es coincidir en contenido y en formas de ejercer la política. Es decir Programa y Cultura democrática. En este punto son más las coincidencias que las diferencias.

Desde mi punto de vista los elementos diferenciadores más relevantes con respecto a la “vieja política” son en el estado español: La participación vs representatividad, la actualización de los análisis económicos, la redefinición de las relaciones entre nacionalidades y la inclusión en primera línea de prioridades de las elaboraciones del movimiento feminista y ecologista.

 El paradigma de la representividad como techo del ejercicio de la democracia se ha roto. Es fundamental introducir nuevas lógicas de participación en todos los espacios políticos, internos y externos a las organizaciones. Toca hacer una revisión del viejo debate entre profundidad democrática y operatividad en las organizaciones.

Otro elemento es la participación individual. Los agentes que promuevan el cambio desde las instituciones han de contemplar la participación individual, no organizada en ningún espacio político. Pues es esta la única forma de apelar l todas y cada una de las ciudadanas en el desarrollo político de su comunidad.

La relación entre Capital y Trabajo ha mutado. La forma de opresión del Capital ya no sólo es a través de la explotación laboral, por tanto a las herramientas que se construyeron para un determinado modelo económico y de sociedad cabe revisarlas y añadirle otras que hagan frente a las nuevas formas de opresión.

Ha llegado el momento en la historia de nuestro país de dotarnos de una organización territorial que respete nuestras diferencias culturales a la vez que refuerce los vínculos de solidaridad y cohesión propios de una comunidad de comunidades.

Las políticas que han de servir de cohesionadoras de esa unidad deseada han de incorporar de planta la perspectiva de género y la preservación de nuestros hábitats como condición sine qua non.

Hagamos el esfuerzo de estar a la altura política que nos exige la historia y pongamos todo lo que esté en nuestra mano para posibilitar la unidad-convergencia de quienes llevamos años soportando las políticas neoliberales.

Todo lo que no sea eso, deberemos explicarles y justificarnos ante nuestros hijos, hijas, nietos y nietas que no fuimos capaces de articular un movimiento que posibilitara un cambio, cuando teníamos todos los ingredientes para ello.

Un saludo altermundista!