¿No habíamos dicho que era el momento de la Participación?

A la hora de escribir esta nota quiero dejar claro que lo hago desde la libertad que me proporciona hacerlo desde un movimiento ciudadano, y por ende con reflexiones desligadas de cualquier estrategia electoral corporativa.

No me voy a esforzar por describir el momento político que vivimos en la vieja Europa, en la que tras la larga noche neoliberal y patriarcal sin oposicion contrahegemonica, están dándose síntomas de la recuperación de la dignidad por parte de la ciudadanía del continente. El cambio ha comenzado en Grecia, país en el que la ciudadanía ha sido capaz de movilizarse y liar una “mayonesa” suficiente como para llevar su voluntad al parlamento a través de la herramienta de Syriza. Pues bien, como todos y todas sabéis, todas las miradas observan los pasos que se dan en el estado español. La pelota la tenemos en nuestro tejado.

Aunque lo escrito en el párrafo anterior pudiera ser un relato emitido desde la voluntad entusiasta de una persona que esta convencida que es posible el cambio, creo que se ajusta bastante a la realidad. Y aquí nos encontramos un primer problema. Este consiste en que muchos de los actores y actrices que están actuando en el terreno político (local, autonómico y estatal) no se creen que es posible el cambio. Lo afirmo de forma vehemente y asertiva: La gente decente, los trabajadores y trabajadoras, los y las parias, la clase obrera, los y las de abajo, los nadie TENEMOS LA OPORTUNIDAD HISTÓRICA DE ACCEDER AL ÚNICO PODER CONSTITUIDO AL QUE TENEMOS ACCESO: EL POLÍTICO (el otro, el Poder Ciudadano/Popular, ese lo estamos construyendo todavía).

Una cuestión tan seria como ésta debería ser suficiente para detener todas las naves, cortar comunicaciones, proveernos de enseres y tomarnos todo el tiempo del mundo para elaborar la estrategia conjunta que nos permita alcanzar nuestros objetivos comunes, que los tenemos.

Sucede que asisto de forma más bien pasiva (y eso que participo del movimiento ciudadano y que también lo hago en el sindical y en un partido político) e impotente, al debate sobre si las diferentes formaciones políticas van a ser capaces de llegar a acuerdos que posibiliten la unión de todas las fuerzas destituyentes, para convertirse en CONSTITUYENTES de un nuevo proceso de redefinición del marco de relaciones económicas, políticas y sociales en este estado de naciones, que es el estado español. Asisto todos los días ante el ordenador con la expresa voluntad de encontrar algún titular que nos acerque cada día más a la ansiada y demandada confluencia.

Y esa, mi, pasividad no se explica por que me inhiba en el ejercicio de mis obligaciones como ciudadano, ya que como he comentado participo de los tres espacios desde los que se puede construir la alternativa, sino que esa pasividad se da porque las fuerzas que están llamadas a converger no se han parado a preguntarme/preguntarnos si queremos la unidad o no la queremos. Se han dado procesos de primarias, en los que de forma aproximada hemos elegido a quienes defienden una linea u otra, pero que no en todos los casos las diferencias fundamentales radicaban en este punto.

La gran mayoría de personas, con las que comparto espacios de participación, coincidimos (o tal vez yo tenga una percepción de la realidad equivocada, que todo podría ser) en que la CONVERGENCIA-UNIDAD-CONFLUENCIA de las fuerzas que se sitúan en el vector destituyente es DESEABLE, NECESARIA e IMPERIOSA. Pero muchas, excesivas, demasiadas son las dificultades que surgen en el camino.

Y en este punto me surge el segundo problema…

¿NO HABÍAMOS DICHO QUE QUE ESTAMOS EN UN CAMBIO DE PARADIGMA, DEL REPRESENTATIVO AL PARTICIPATIVO?

¿NO HABÍAMOS QUEDADO EN QUE ESTE ERA EL TIEMPO EN EL QUE LA GENTE DECIDÍA LA POLÍTICA DE SUS ORGANIZACIONES?

¿NO ESTAMOS TRABAJANDO PROGRAMAS DE GOBIERNO EN LOS QUE SE INTRODUCE COMO EJE RECTOR DE LA POLÍTICA LA PARTICIPACIÓN DE LA CIUDADANÍA?

ENTONCES…

¿PORQUE …  NO SE CONSULTA A LAS BASES DE ESAS FUERZAS SI SE QUIERE O NO LA CONVERGENCIA A MODO DE REFERÉNDUM, DE MANDATO IMPERATIVO PARA QUIEN OSTENTA LAS RESPONSABILIDADES DE REPRESENTACIÓN?

¿NOS CREEMOS LA PARTICIPACIÓN, O ES UN “ESNOBISMO” POSMODERNO?

Yo me la creo y como tal demando que se abran esos procesos antes de que entre:

– la caverna mediática del Partido del Régimen,

– los dogmáticos que adaptan la realidad a sus análisis y concluyen que la realidad esta equivocada y

– los errores que gentes bienintencionadas cometen en el camino hacia la unidad,

tiren por la borda la oportunidad histórica que nos pertenece al conjunto de ciudadanos y ciudadanas que queremos un cambio y nos da un tanto menos igual (aunque soy conocedor de las implicaciones) si es a través de coaliciones de electores, coaliciones de partidos, partidos coaligados, ciudadanos y ciudadanas electoralmente coaligados o partidos electorales coaligadamente ciudadanos!

Por tanto propongo desde esta humilde ventana, que se haga el esfuerzo en consensuar una misma pregunta o preguntas sobre la voluntad o no de converger y el formato o figura jurídica de esa unidad y se realice referéndum vinculante en todas las fuerzas políticas llamadas a protagonizar el cambio en nuestro país.

Un saludo altermundista, cabreado… aunque incansable, paciente y comprometido!