Carta abierta a IU, a Podemos, a CLI-AS, a Compromís y a todas las fuerzas políticas destituyentes

Me dirijo humildemente a ustedes como ciudadano comprometido con nuestra realidad. Mi encaje geográfico y la realidad desde la que actúo es el estado español, concretamente desde el País Valencià.

Participo de diversos espacios de movilización y reflexión, tanto el ámbito de los movimientos ciudadanos, como el sindical, como en el ámbito partidista. Actualmente ocupo la responsabilidad, compartida con mi compañera Sol de Madrid, de Coordinador de ATTAC-España. No obstante lo que vengo a comunicarles lo hago a título personal.

Me he decidido a escribir esta carta abierta porque parto del análisis de que las informaciones que nos llegan a través de los medios de desinformación y manipulación son fruto de una estrategia medida y premeditada de contaminación informativa, con el objetivo de poner palos en las ruedas ante la posibilidad de que avance un bloque político destituyente, que se convierta en fuerza Constituyente de un nuevo proceso de redefinición del marco de relaciones económicas, políticas y sociales en este estado de naciones, que es el estado español.

Hasta aquí nada nuevo que no conozcan, tal vez hayan matices de interpretación en función de desde donde se haga este análisis, pero como podrán observar en el presente escrito trataré a todas las organizaciones como un mismo bloque que considero que somos, independientemente de la opción concreta desde la que se participe.

Tengo la intuición de que la ciudadanía comprometida de este país, esa que usurpa de sus horas de ocio, de atención a los cuidados de sus casas y familiares y de sueño para la participación y contribución desinteresada en el espacio público, por la construcción de una sociedad nueva; decía, tengo la intuición de que esa ciudadanía anhela un cambio en las políticas aplicadas desde las instancias de gobierno. Y en estos momentos en los que se ha confirmado lo que muchos y muchas ya sabemos y predicamos, que es posible!, nos apremia la necesidad de seguir la estela iniciada en Grecia para revertir las políticas en nuestro estado y en el conjunto de la Unión Europea.

La ciudadanía comprometida de este país asistimos impotentes y cual espectadores y espectadoras a una discusión diferida a través de los media, en la que gracias a la caverna mediática recibimos informaciones falsas, medias verdades y verdades orientadas sobre los procesos de negociación en los diferentes procesos abiertos con carácter convergente. Y titular tras titular en nuestros foros internos coreamos el “uuyyy” futbolístico de cuando un balón pega al larguero y no acaba de entrar en portería, cuando se vislumbra la posibilidad de llegar a acuerdos que consoliden la posibilidad de conformar orgánicamente, bajo la forma jurídica que sea, la expresión de ese bloque unitario, pero que no acaba de llegar.

En todas las ciudades y pueblos, en unas más que en otras, se dan procesos en los que de forma “descentralizada” se repiten los mismos esfuerzos, con resultados desiguales, pero con la característica común de que no se acaba de actuar de la misma forma que aquello que se predica. Y me explico.

Desde el movimiento altermundista y concretamente desde que en 2001, en la Europa “eurocentrista”, se situó en el mapa la ciudad de Porto Alegre y su forma de ejercer la democracia, a través de la participación, tanto los movimientos ciudadanos, como la expresión popular a tavés del 15M y ahora los partidos políticos que defienden los intereses de la mayoría, se han pronunciado a favor de esa “nueva” concepción de la participación política. Esa que ya no se limita a participar de los procesos para promover el ascenso de sus representantes al ejercicio de gobierno, sino que son sujetos del cambio de forma permanente y reclaman protagonismo en las decisiones colectivas.

Pues bien, en estos momentos en los que nos encontramos con una de esas decisiones estratégicas para el conjunto de la ciudadanía, la convergencia o no de las fuerzas destituyentes y su concreción jurídica, observo que las decisiones y negociaciones se están llevando a cabo por las direcciones de los partidos, seguramente mandatadas por sus respectivos procesos internos, pero con la carencia de que no se conoce la verdadera expresión de sus afiliados y afiliadas ante una decisión de estas características.

Y en este punto pregunto, ¿No habíamos dicho que estamos en un cambio de paradigma, del representativo al participativo? ¿no habíamos quedado en que este era el tiempo en el que la gente decidía la política de sus organizaciones? ¿no estamos trabajando programas de gobierno en los que se introduce como eje rector de la política la participación de la ciudadanía?

Porque no empezamos a implementar esa “nueva” concepción y realizamos un ejercicio similar al siguiente:
Pactar (en este caso si cabe la negociación por las direcciones, la participación se ha de complementar con la necesaria representación) una pregunta, la misma para todas las fuerzas que quieran asumir este reto, en la que se nos consulte a las personas afiliadas a los diferentes partidos políticos si queremos o no queremos la convergencia. Y el formato jurídico a y través del cual ha de consolidar este espacio.

Para ello los partidos políticos habrían de expresar en un formato relativamente corto, accesible al entendimiento de la gran mayoría, cuales son sus propuestas para el periodo que encaramos de cambio, situadas como estamos en el punto de inflexión de las políticas neoliberales hacia unas políticas orientadas a la ciudadanía, con el objetivo de proporcionar elementos para la decisión de las personas afiliadas al resto de partidos y pronunciarnos de forma informada y participada.
De esta forma, el resultado obtenido tendrá absoluta legitimidad y haremos nuestra tanto si cometemos un error histórico como si el resultado es exitoso para el conjunto.

La gente decente, los trabajadores y trabajadoras, los y las parias, la clase obrera, los y las de abajo, los nadie TENEMOS LA OPORTUNIDAD HISTÓRICA DE ACCEDER AL ÚNICO PODER CONSTITUIDO AL QUE TENEMOS ACCESO: EL POLÍTICO (el otro, el Poder Ciudadano/Popular, ese lo estamos construyendo todavía).

No nos fallemos a nosotras mismas e implementemos las nuevas formas de hacer política desde el inicio, desde la gestación del cambio que estamos a punto de tocar con la puntita de nuestros dedos.

Un abrazo altermundista, respetuoso con las decisiones de cada organización, pero convencido de que otro estado español es posible, otra Europa es posible y que depende de nosotras hacerlo realidad!