Reflexiones tras las elecciones andaluzas. Convergencia y movilización en la calle.

Los resultados electorales en Andalucía son los primeros resultados con los que contamos, en clave interna, tras la irrupción de una fuerza política que ha venido a trastocar el tablero del juego, en cuanto a estrategia política se refiere.

Y estos resultados son muy interesantes ya que, siendo que Andalucía tiene muchos elementos de análisis propios, estas elecciones han abierto el ciclo electoral del estado, en el que se prevé un punto de inflexión en nuestra historia, aunque todavía no me aventuro a vislumbrar hacia qué dirección apuntará ese cambio, si lo hago al afirmar que se dará.

Elecciones_andalucia_2015

Resultado Elecciones autonomicas Andalucia 2015, publicado por eldiario.es

Durante los próximos días se sucederán análisis políticos de todo tipo, desde todos los ángulos, en función del prisma ideológico con el que se haga, que seguro serán más exhaustivos que esta nota que escribo, pero mi aspiración no es abordar la globalidad del análisis, sino generar debate poniendo el foco en las claves que podrían favorecer un gobierno del pueblo, de la gran mayoría social.

1.- En primer lugar, señalar que cabe una profunda reflexión en el conjunto de fuerzas políticas que quieren representar a la mayoría social, a propósito de la necesidad de conformar un bloque unitario que sea capaz de promover ese punto de inflexión anhelado. En palabras de Monereo, seria trabajar por construir el Partido Orgánico de la Revolución Democrática.

En estas elecciones, en las que IU contaba con experiencia de gobierno y en las que Podemos se media en la arena electoral, habían condiciones favorables para que estas fuerzas pudieran hegemonizar el voto andaluz. Pero no ha sido así. Independientemente de la estrategia que cada fuerza política haya implementado, una cosa queda clara: ninguna de las dos por si mismas han sido capaces de conseguir mayorías absolutas que posibiliten la aplicación de sus propuestas políticas.

Es ejercicio de política ficción proyectar cómo hubiera sido si hubieran concurrido juntas, dos fuerzas que programáticamente tienen menos diferencias que el adn de dos hermanos gemelos, aunque continúo considerando que la experiencia debe de hacerse, ya que generaría mucho más entusiasmo y dinamismo político que el que ha podido generar la suma de las partes por separado.

Desde mi compromiso político y mi humilde pero asertivo punto de vista, responsabilizo a quienes desde IU muestran su falta de voluntad política a la hora de actualizar los análisis, su formato organizativo y una lógica de funcionamiento interno que es propia de organizaciones-elefante, con demasiados condicionantes internos. Y aunque el cambio interno se esté gestando, lo hace a pasos excesivamente lentos.

Pero también responsabilizo a las personas de Podemos que se posicionan desde una arrogancia irresponsable a la hora de no tener en cuenta las fuerzas políticas que llevan años y años manteniendo la dignidad en las instituciones, no cediendo ideológicamente ante la derechización de la sociedad, y que hayan considerado que solos y solas puedan penetrar hasta la cocina del único poder al que tenemos acceso los de abajo, los trabajadores y trabajadoras.

Este ha sido un asalto en tiempo real, y con fuego real, de cómo se resuelve la contienda electoral en el nuevo escenario político, con unas fuerzas que se otorgan la representatividad de la mayoría social (por separado) y con los movimientos de una derecha que no le importa sacrificar su marca, su historia, su bagaje aupando a Ciutadans para frenar el desarrollo de otras fuerzas que se presentaban como la alternativa.

Cierto es que hay un elemento diferenciador respecto al ámbito nacional, y es “el arraigo” (por decirlo en términos no beligerantes) que tiene el PSOE en la realidad andaluza, tras 33 años de gobierno. Esta circunstancia no se da a nivel estatal y la debacle que se augura para la fuerza social-liberal no conocemos todavía hacia donde se enfocará. Desde luego me resulta muy fácil imaginar que una candidatura de Unidad Popular capitalizaría el descontento de quienes no se ven representados y representadas por esa opción.

2.- En segundo lugar, considero que continúa siendo necesaria la articulación de la movilización por parte de los movimientos ciudadanos. El papel que estamos llamados a jugar, quienes nos situamos en la responsabilidad de promover cambios en la estructuración del tejido ciudadano, desde instancias que hoy quedan fuera de la acción de gobierno, es más necesario que nunca.

Los análisis, las propuestas y las acciones realizadas desde el movimiento ciudadano, no están sujetas a “corsets” electorales y cortoplacistas, sino que señalan el conjunto, la globalidad, y sin que esto sea sello de calidad garantizada, si que es cierto que ante el actual formato que imponen los medios de comunicación de cómo ha de ser la comunicación política, esas referencias son fundamentales.

Por otro lado, como ya he expresado en otras ocasiones, considero que los movimientos ciudadanos tenemos un papel fundamental que jugar. En nuestro caso, ATTAC, creo que hemos de apostar por continuar ejerciendo como observadores y observadoras del proceso de “globalización neoliberal” (o mejor dicho y de forma actualizada, como observadores de la estrategia neoliberal global) y como movimiento de alfabetización económica y alfabetización democrática ciudadana.

En el conjunto de movimientos que han de darse para llegar a poder implementar la democracia participativa, es necesario que la estrategia global del Partido Orgánico de la Revolución Democrática cuente con organizaciones que creen y consoliden el Poder Popular, que ejerciten el músculo ciudadano garantizando las condiciones para la participación democrática en los espacios locales. Es decir, que garanticen la cohesión de la ciudadanía en colectivos, que posibiliten herramientas (habilidades sociales) para la participación en colectivo, que promuevan una conciencia crítica desde la diversidad de enfoques e identidades y que defiendan en las calles los avances hechos por la acción de gobierno contra el poder económico y financiero. Este papel, sólo lo pueden jugar los movimientos sociales.

De cara a las próximas elecciones lo deseable seria que fuéramos capaces, tirando de inteligencia colectiva y audacia, de superar todas las trabas orgánicas existentes y ver, con la claridad que requiere el momento histórico, que la coincidencia programática entre quienes queremos la superación del Régimen del 78 es altísima.

Si no lo conseguimos, desde nuestras atalayas podremos recriminar a las otras fuerzas, que no son la nuestra, la responsabilidad de no haber posibilitado el cambio, pero al final lo que quedará en la historia es la incapacidad incomprensible de no haber tenido la inteligencia estratégica de ver, en el momento, que era posible.

Un saludo altermundista!
Carles Fons Poquet.