Grecia, Europa y Syriza: ¿Claudicación al capital o Resitencia para ganar tiempo?

Tras las elecciones del pasado domingo 20 de septiembre en Grecia, y teniendo en cuenta los acontecimientos que llevaron a Tsipras a la convocatoria de esas elecciones, Referéndum incluido, muchos han sido los análisis que desde la izquierda política y social se han hecho de lo que esta sucediendo en el conjunto de Europa.

En primer lugar me gustaría aclarar que el título del presente articulo lo presento como provocación para el debate, pues simplificar la diversidad de matizaciones que caben en la discusión de lo que acontece en el país heleno en dos polos, resultaría bastante pobre intelectualmente. Aunque si es cierto que nos permite situar el intervalo de opiniones que desde diversos puntos de vista se están expresando.

El que escribe tiene una posición tomada, lo voy a confesar, más por intuición política que por convencimiento contrastado, razonado y demostrado, ya que en momentos de turbulencia y de apertura de una brecha en el sistema, como considero que estamos, las certezas políticas hay que dejarlas a un lado y analizar día a día lo que acontece. Por tanto expondré una serie de argumentaciones que pretendo susciten debate, ya que como digo, la historia esta abierta y no creo que nadie en estos momentos esté en posesión de la verdad de forma categórica.

Esos dos polos que se escenifican en el debate público se concretan, grosso modo, entre quienes consideran que Syriza es una fuerza “amortizada” y que ha fallado en su estrategia de confrontación al capital, minando las posibilidades de levantar una alternativa en la Europa del siglo XXI al capitalismo financiero y quienes consideramos que lo que esta sucediendo es que ante la imposibilidad de Grecia de hacerle frente él sólo a la Troika, por correlación de fuerzas real (política, económica, de hegemonía cultural,…) lo que necesita el gobierno griego es un poco de tiempo para que se vayan materializando los proyectos alternativos en otros lugares de Europa (España, Portugal, Inglaterra…) y de esta forma elaborar una estrategia común y con mayor capacidad para hacerle frente, en esa correlación de fuerzas, al capital financiero.

Desde mi punto de vista, todos los pasos dados hasta ahora por parte del gobierno griego se pueden enmarcar perfectamente en el documento que han presentado cinco personalidades reconocidas y fundamentales hoy en la izquierda europea: Jean-Luc Mélenchon, Stefano Fassina, Zoe Konstantopoulou, Yanis Varufakis y Oskar Lafontaine, que hasta ahora es la única Hoja de ruta alternativa expresada como tal al capitalismo financiero en el seno de la Unión Europea.

Es imprescindible, por tanto, la lectura del documento “Por un plan B en Europa”, en el que estos cinco compañeros hacen una propuesta valiente para iniciar/continuar la articulación de un “nuevo sujeto político europeo”. En el se propone dar una batalla común y colectiva desde cada uno de nuestros países, y exponen una hoja de ruta para la conformación de otra Europa, exponiendo un Plan A y un Plan B, con el margen de maniobra necesario ante las reacciones y estrategias de quienes pretenden disponer de nuestras vidas a través de la “mano negra del mercado” y la austeridad como pseudo-paradigma económico. Con el documento coincido en todos y cada uno de los puntos que se expresan y trabajaré, en lo que este en mi mano, por la consecución de esos objetivos.

Aterrizando en el caso griego, pudiera parecer que el debate se sitúa entre quienes consideran que Syriza ha tenido otras opciones y no las ha hecho valer y entre quienes no sentenciamos tal afirmación. Desde mi humilde, pero asertivo, punto de vista el debate debiera situarse en realidad en qué escenario estamos, si estamos todavía en el momento de hacer valer el Plan A, que expone el documento, o si por el contrario damos esa vía por “amortizada” y hemos de tomar medidas mucho más autodeterminativas, en materia economica y política, y pasar al Plan B.

Mi opinión es aquella que considera que todavía estamos en el marco del Plan A, propuesto en el documento, y que lo que ha sucedido en Grecia es el resultado de la “todavía” falta de “masa crítica”institucional europea, que desde las instituciones públicas plantee otras políticas. Es más considero que se estan dando movimientos que apuntan a la conformación de esa masa critica, lo sucedido en Inglaterra con Jeremy Corbyn y el partido Laborista inglés, o lo que puede suceder en nuestro país en las próximas elecciones generales si somos capaces de concurrir juntas las fuerzas del cambio.

Por tanto y sin que sirva de precedente, por el respeto y admiración política que les tengo, discrepo respetuosamente con Alberto Arregui, cuando afirma que “El tiempo dejará muy claro el error que supone el pensar que es mejor que la izquierda administre el capitalismo, sobre todo en períodos en que la política económica tiene como eje la destrucción de todos los derechos sociales y laborales” o con Manolo Monereo cuando afirma que la estrategia del lider Greigo, Tsipras, ha sido la de la Normalización de la derrota.

Ante estas afirmaciones, yo pregunto: ¿Se les puede exigir al gobierno de un país (con peso político y económico pequeño, si tenemos en cuenta las reglas del juego dadas) que le haga frente a quienes ostentan la hegemonía política, económica y mediática/cultural en todo el conjunto de la Union Europea? ¿Se les puede juzgar por haber perdido una batalla ante Goliat, desde aquellos países en los que todavía esta por ver que seamos capaces de “expolsarnos” a nuestras oligarquías del poder político?

¿No será mucho más constructivo continuar la batalla en cada uno de nuestros países para ver si es posible la consecución del Plan A, que esforzarnos en dar por derrotada la guerra librada en territorio griego?

Desde luego que la historia esta abierta y el que escribe lo hace desde el más profundo de los convencimientos de que la política es el arte de hacer posible lo que a priori parece imposible. Y cierto es que en esta Europa deshumanizada, salvaje, que ha venido a perfeccionar los mecanismos de explotación hacia los trabajadores y trabajadoras, desposeyéndonos de los elementos y derechos fundamentales que garantizan nuestra supervivencia, es muy difícil que sea “reformada” y que la vía de la revolución por cauces democráticos es muy compleja, pero creo que no tenemos otra opción que intentarlo, por nosotras, por nuestros conciudadanos y conciudadanas y por nuestros hijos e hijas.

OTRA EUROPA ES POSIBLE Y NECESARIA.
HAGAMOS CADA UNA LO QUE ESTE EN NUESTRA MANO PARA HACERLA POSIBLE!

Carles Fons Poquet.