Sobre mi implicación en el movimiento de hombres por la Igualdad. Punto de inflexión.

Hace ahora más de ocho años que un grupo de personas desde ATTAC en el País Valencià decidieran proponer un espacio dentro de la organización altermundista que tuviera por objeto el análisis de la economía neoliberal desde la perspectiva de género. El espacio vino a denominarse GenerATTAC.

En la gestación de este espacio, todas las personas tuvieron su importancia, Eva Martinez, Silvia Peris, Catalina Socias, Carmen Castro y otras que pusieron su empeño por abrir un espacio de participación que incorporara el feminismo a la acción de ATTAC.
Fruto de este primer esfuerzo, hoy podemos contar con recursos muy valiosos, como por ejemplo el corto “Invisibles“, que he utilizado infinidad de veces para hacer ver la necesidad de la introducción de la perspectiva de género en todo los ámbitos de nuestras vidas. El corto fue elaborado en colaboración con los compañeros y compañeras de ATTAC.TV. (más abajo lo podéis ver 😉 )

De todas estas personas quiero destacar a tres: Alicia Gil, Isabel Poquet y Jose Fons. A Alicia Gil le quiero agradecer el impulso inicial y la aportación de las bases argumentales para hacer ver la necesidad de este espacio tanto en el interno de la organización como en el externo. Alicia hizo una labor, que gracias a su claridad, su expresividad y capacidad de desafío provocador, consiguió “enganchar” a gentes que hasta el momento no nos habíamos planteado la incorporación, desde la plena implicación, a esta forma de entender la realidad.

Otras dos personas fueron fundamentales para mi implicación en este espacio: Isabel Poquet y José Fons, es decir, mi madre y mi padre. Tras años de militancia activa en diversos espacios de participación política, mis padres acumulaban una experiencia vital que les confería una capacidad de liderazgo suficiente como para implicar a quienes tenían a su alrededor. Y esto sucedió con GenerATTAC. En conversaciones que todavía recuerdo con mi padre, me señalaba la importancia de que los hombres entráramos en la movilización por la igualdad. Me enviaba materiales, vídeos, escritos, etc que explicaban la necesidad imperiosa de que la mitad “opresora” de la humanidad asumiéramos nuestra condición para poder superar formas de relación nocivas, patriarcales, por formas potenciadoras de las individualidades, basadas en los cuidados e igualitarias.

Hasta ese momento, yo me concebía una persona igualitaria, feminista, y consideraba que mi aportación a la igualdad la realizaba de forma implícita en mi participación política desde el anticapitalismo. Y cuan equivocado estaba. Este mecanismo de hecho, lo identifico como uno de los obstáculos para el avance de la igualdad: el de considerar que la lucha por un mundo más justo, lleva implícito un mundo más igualitario. Sucede que cuantos más desarrollos conozco de autoras y autores que analizan la realidad con las “gafas moradas”, más consciente soy de mis carencias en este campo. Si no somos capaces de analizar la realidad en base a los ejes fundamentales de nuestra organización social (capitalismo y patriarcado) no estaremos aportando soluciones realmente superadoras de la opresión ejercida contra la gran mayoria.

Y es ahora, tras un periodo de estudio y participación como divulgador, cerca de las mejores (como por ejemplo mi amiga, compañera y maestra Carmen Castro), y tras haber encontrado a otros “cuatro locos” como yo, cuando nos hemos propuesto crear la asociación “Homes Valencians per la Igualtat“. Es un espacio por definir, por levantar, pero tengo toda la ilusión del mundo, porque sé que de esta experiencia sólo puedo extraer experiencias y aprendizajes positivos. Será el próximo día 24 de enero de 2016 cuando tengamos nuestra primera reunión “seria”. Tras haber organizado una “Roda d’homes per la igualtat” el 21 de octubre de 2015 y una serie de reuniones informales, nos proponemos crear el espacio de forma permanente, organizada y con objetivos a cumplir.

Ha sido ahora, cuando hemos tenido la suerte de encontrarnos diversos hombres diversos, que tenemos la necesidad de alzar la voz en la sociedad para decir Basta!! ¡Basta de feminicidios! ¡Basta de discriminación hacia las mujeres en todos los ámbitos de nuestra vida! En el ámbito laboral, en la producción cultural, en la publicidad, en el ámbito doméstico, en las relaciones personales y de pareja…! ¡Basta de reproducir unos roles adquiridos que son perjudiciales para las mujeres y para los hombres! Que lo único que hacen es someter a la mitad de la población, en pro de una determinada forma de organización social y económica; que beneficia sólo a una minoría y que hace cómplice en su opresión a la mitad de la población mundial: a nosotros los hombres.
Queremos una sociedad basada en la expresión de la diversidad, en la que cada uno y cada una pueda ser “lo que le de la gana de ser”, queremos una sociedad basada en la igualdad, el respeto, la solidaridad, la justicia y la libertad (real y completa, no limitada a una visión economicista del término). Queremos un mundo en el que quepan muchos mundos.

En lo personal supone un homenaje a mi padre y una imperiosa necesidad frente a mi hijo. Mi padre, una persona con capacidad de reeducarse constantemente, tanto en lo político como en lo personal. Que siempre afrontó la verdad, aun cuando ésta fuera incómoda, que contaba con una fuerza imparable y arrolladora de movilización, que pueden confirmar quienes tuvieron la suerte de conocerlo. Mi participación en la creación de un espacio por la igualdad desde el cuestionamiento de mi masculinidad, en cierta medida se lo he de agradecer a él.
Y una necesidad ante mi hijo, decía. Una necesidad que se sustenta en la visibilización de otras formas de ejercer la masculinidad, lejos de patrones patriarcales de autoridad, belicismo, superioridad y violencia. Tengo la responsabilidad, como padre y como hombre, de que mi hijo crezca teniendo acceso a otras formas de ser hombre, desde los cuidados, la aceptación y puesta en valor de la afectividad, el cariño, la resolución dialogada de los conflictos, el respeto por el otro y sobre todo por la otra,  la corresponsabilidad en casa y en el espacio público, es decir, que tenga referencia de masculinidades igualitarias.

Así que me embarco en esta nueva y apasionante aventura, teniendo muy presentes en mi cabeza a mi padre y a mi hijo.

Fons, Hugo, va por vosotros! 😉