El PSOE: “pasokización” o defensa de la ciudadanía

Tengo la necesidad de escribir sobre lo que esta aconteciendo en el espacio que antaño ostentaba poder en nuestro estado, el Gobierno de España. Y esa necesidad me surge ante la polarización de las opiniones que esta produciéndose en el seno de lo que, también antaño, llamábamos “la izquierda”.

Si somos capaces de abstraernos del ruido mediático, que todo lo pervierte y manipula, hasta el punto de que hace muy difícil la comunicación sana, limpia y transparente, tenemos una situación como nunca antes habíamos tenido en la recurrida correlación de fuerzas.

Se realizan unas elecciones en las que por primera vez, desde la consolidación del Régimen del 78,  las derechas van divididas, y de forma contraria a cuando lo hace la izquierda, lejos de perjudicarles, les ha posibilitado jugar en la misma partida con dos fichas con capacidad de incidir.

También son las primeras en las que una fuerza política que se sitúa, realmente, en la defensa de los intereses de los trabajadores y las trabajadoras obtiene un numero de escaños significativo, y la suma con otras fuerzas, que con pequeñas diferencias también defienden los intereses de la gran mayoría de la ciudadanía, arrojan un resultado importante cuantitativamente, sin llegar a la posibilidad de gobernar.

A su vez los partidos que entienden que el marco de relaciones territoriales surgido en el seno del Régimen del 78 ya no les es válido para garantizar su autogobierno, han dado el paso para reclamar su derecho a la autodeterminación. Es cierto que una parte de éstos han extraído rédito económico particular de las relaciones territoriales existentes hasta el momento, pero también lo es que este hecho no ha de nublarnos la vista ante el reconocimiento de quienes reclaman, desde una identidad legítima e histórica, su voluntad de independencia.

De forma que la clave para determinar qué políticas son las que van a emanar desde uno de los “poderes vivos” de nuestra sociedad es el Partido Socialista Obrero Español. El resto de poderes: el mediático, el económico, el financiero y el eclesiástico continúan estando en manos del capitalismo patriarcal. Por tanto de lo que estamos hablando es de poder intervenir desde uno de los poderes y que además, tras años de aplicación del programa neoliberal, tiene una capacidad autolimitada para intervenir en las condiciones de vida del conjunto de la ciudadanía.

En este contexto, es en el que se están dirimiendo los pactos de gobierno que determinaran las políticas económicas y sociales a aplicar en el estado español durante los próximos años.

Ante la diversidad de opiniones existentes, hay quienes desde los poderes fácticos están intentando generar un caldo de cultivo propicio para la Gran Coalición. Es decir para la consolidación en lo formal de la coincidencia de políticas entre el social-liberalismo representado por el PSOE y el neo-liberalismo del PP y de Ciudadanos, que en el Parlamento Europeo ya alcanza los niveles del 75% (en el caso de PSOE y PP) y el 84% (en el caso del PSOE y Ciudadanos).

Que esto se promueva desde los poderes que componen el “establishment” me parece oportuno, pero que el PSOE se presente a una investidura con Ciudadanos, teniendo la opción de hacerlo con las fuerzas que tiene a su “izquierda”, y que pretendan venderlo como una opción a la que han sido abocados por Podemos y los partidos que quieren otra forma de relación con el estado, me parece sencillamente falso, engañoso y vergonzoso.

Al margen de interpretaciones interesadas, sobre las escenificaciones y lo que de representación teatral tiene la política, en una sociedad en la que la opinión publicada se rige por lo viral, lo rápido, lo no-reflexivo, lo que hay encima de la mesa es que el PSOE tiene la opción de adoptar un acuerdo con el conjunto de fuerzas que quieren un cambio en las políticas económicas y sociales, o adoptar un acuerdo con quienes, ostentando el resto de poderes, también quieren el poder político para darle continuidad al proceso de acumulación del capital en sintonia política con el patriarcado.

Todo lo demás es ruido para marear al personal. Porque el argumento de que hay partidos que quieren romper “Eshpaña” es un argumento propio de la derecha franquista más rancia y además es falso. Lo que quieren estos partidos, desde una determinada posición política igual de legítima que las demás, es realizar un referéndum para que la gente se pronuncie a propósito de que tipo de relación se quiere tener con un territorio que se percibe como ajeno. Y esto de toda la vida se le ha denominado “Derecho de Autodeterminación de los Pueblos”. Estigmatizar esta posición ahora y oponerse frontalmente hasta el punto de ponerlo como traba a un posible gobierno que desarrolle políticas económicas en favor de la ciudadanía, para mi, tiene dos lecturas:

Por un lado saca a la luz cual ha sido realmente la posición del PSOE en relación a la situación del Sahara, es decir, nunca se ha creído ese derecho de autodeterminación y por tanto se situa con quienes no optan por el ejercicio básico democrático de autogobierno. Y por otro se sitúa en materia de política económica nítidamente al lado de quienes han provocado y sacado beneficio de esta estafa financiera a la que hemos asistido y que ha sido utilizada para romper el contrato social surgido de la postguerra (en nuestro caso retrasado 40 años por una dictadura de los padres políticos de quienes ocupan ahora responsabilidades en el PP y en Ciudadanos).

Todo ello en un contexto europeo en el que estan surgiendo cada vez más opciones de gobierno alternativas al neoliberalismo salvaje que hemos conocido durante los últimos 40 años, que permiten soñar con un proyecto europeo de la ciudadanía, desde la soberanía popular y desde la solidaridad como rectora de las relaciones entre pueblos.

Por tanto la cuestión es muy simple y lo diré claro, que el Partido Socialista Obrero Español se deje de tonterías y de intentar marear al personal y decida. El PSOE tiene la opción de utilizar su último cartucho, adquiriendo el billete hacia la “Pasokización“, y adherirse a la Gran Coalición (da igual que sea con el PP o con C’s, la política económica es la misma) o opta por defender a la ciudadanía claramente, sin el burdo y simple argumento de que se va a romper “Eshpaña” de por medio, pactando con Podemos, IU, Compromís, y abriendo el dialogo con las fuerzas que quieren otro modelo de relación con el resto del territorio.

Nuestras condiciones de vida dependen de esta decisión, una vez nos hemos expresado colectivamente en las urnas… Si quisiéramos que la situación fuera otra, pensemos un poco mejor a quien votamos la próxima vez… que a lo mejor no queda muy lejos.